TULCÁN. La nueva actualización del registro de consumidores para la compra del gas subsidiado genera largas filas.
Entre quejas, largas filas y bajo la lluvia comenzó un nuevo censo para actualizar los datos de los consumidores del gas de uso doméstico, cuya finalidad es reemplazar las tarjetas con las que se accede a la compra de los cilindros.
La atención comenzó tarde el domingo pasado. “Llamaron a siete de la mañana y son las diez y no dan solución al problema. El sistema (…) recién están instalando. Y no nos van a entregar las tarjetas, dicen que lo van hacer en diciembre”, comentó ese día Humberto Alvear.
Y ayer se repitieron los reclamos. Los usuarios lograban ser atendidos mojados después de una espera de entre 90 y 120 minutos bajo la lluvia y en los exteriores de la oficina central, ubicada en Bolívar y Pichincha, uno de los tres puntos para la actualización. Los otros son: Batallón Molina y Cuerpo de Bomberos. Además se recepta la documentación en las parroquias fronterizas de Urbina y Tufiño.
Para el director regional de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífera (ARCH), José Franco, hay normalidad y la planificación se cumple, pues en tres días, es decir hasta hoy se deberán haber atendido a 3 mil usuarios, aunque el registro se realizará hasta marzo.
Los usuarios deben entregar la planilla de la luz, cédula o partida de nacimiento de todos los integrantes de una familia y llevar un croquis de ubicación de la vivienda si se trata de una renovación, y adicionalmente declaración juramentada y contrato de arriendo si quieren acceder por primera vez a un cupo de gas en el cantón Tulcán.
Con ello se busca reemplazar las tarjetas denominadas gas con dignidad –que servían para los cajeros dispensadores de tiquetes–, por las nuevas tarjetas inteligentes para la compra directa del cilindro.
“Quienes vivimos en Tulcán sabemos que conseguir una bombona de gas es un tormento, que no se vende en las distribuidoras, sino en los carros repartidores a $ 2,50. Y los contrabandistas vienen desde Imbabura y Quito, donde el gas se vende libremente como debería ser, mientras que acá se irrespetan los derechos de las personas y nos pone un sinnúmero de reglas que no están establecidas en ninguna ley”, dijo Olga Hernández.
El nuevo plan piloto de la tarjeta inteligente reemplazará al también plan piloto implementado en el 2009 por la entonces Dirección Nacional de Hidrocarburos (DNH), ahora ARCH, que se suponía tendría una duración de seis meses, pero se ha llegado al 2012 para ver si el nuevo sistema contribuye a eliminar, de una vez por todas, las largas y molestosas filas para conseguir una sola bombona de gas, comentó Rosa Trejo, habitante del sur de la ciudad.
* TULCÁN
Publicado el Martes 7 de febrero del 2012 en el Diario El Universo
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