MIAMI.- Cuando leí la noticia de que el magnate Rupert Murdoch había cerrado su tabloide sensacionalista británico News of the World, mi primera reacción fue pensar “¡Qué bueno!”. Pero ya no estoy tan contento: el escándalo por los excesos del desaparecido periódico amenaza con darles nuevos argumentos a quienes quieren controlar a los medios en todo el mundo.Ya puedo imaginarme al presidente venezolano, Hugo Chávez; al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, o a otros demagogos diciendo: “Si Gran Bretaña está considerando adoptar mecanismos más severos para controlar los excesos de los medios, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?”.Desde que se informó que el diario de Murdoch había incurrido en pinchaduras telefónicas y sobornos para obtener primicias, el premier David Cameron y otros políticos han pedido que se implementen nuevos sistemas para evitar actividades ilegales de los medios.Cameron dijo tras estallar el escándalo que la Comisión de Quejas sobre la Prensa “ha fracasado”. El premier propone reemplazarla por una comisión externa que sería independiente, tanto de empresas mediáticas como del gobierno.
Janine Gibson, editora de The Guardian, escribió que la comisión fracasó en gran medida porque “sus financiadores”, dueños de medios, no le exigieron que contratara un ente externo para investigar al periódico de Murdoch.
“Hay demasiada concentración de poder en el núcleo de la industria de los periódicos, y también una muy débil motivación, como para que este sistema pueda funcionar”, escribió. Gibson propuso la creación de “un organismo independiente, financiado por el gobierno, pero que de ninguna manera deba responder al gobierno”, para reemplazar a la Comisión de Quejas.
Algunos analistas de los medios en Estados Unidos, como Juan Cole, de la Universidad de Michigan, han apoyado la idea de regresar a la doctrina de la información balanceada, que existió en Estados Unidos desde1949 hasta 1987 y que permitía a la Comisión Federal de Comunicaciones exigir a las empresas de radio y televisión que informaran de una manera que la comisión juzgara “justa”.
En América latina, además de Cuba, que no tiene libertad de prensa, Venezuela aprobó en 2004 una ley de medios que le permite al gobierno monitorear el contenido de las emisoras de radio y televisión. Ecuador, a su vez, está a punto de aprobar un proyecto de ley patrocinado por el gobierno que creará una comisión reguladora para supervisar los medios impresos y electrónicos.
La legislación propuesta por Correa sería la peor de la región, después de la de Cuba. Correa ha pedido la aprobación de su proyecto de ley “para evitar los excesos de los medios”, después de que los diarios publicaron documentos que mostraban que su hermano Fabricio había obtenido contratos del gobierno por más de US$ 300 millones.
Ricardo Trotti, director de libertad de prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), me dijo desde Quito que todo indica que este proyecto será aprobado pronto. La nueva ley creará una comisión reguladora de medios con siete miembros, cuya mayoría será directa o indirectamente designada por el gobierno. “El peligro es que esta comisión podrá castigar a los medios y podría permitirle al presidente interferir con los contenidos -dijo Trotti-. Creemos que la mejor manera de regular los medios es someterlos a las leyes generales que se aplican a toda la población.”
Mi opinión: estoy de acuerdo. Si los periódicos de Murdoch intervinieron teléfonos o sobornaron funcionarios, deberían ser castigados con las mismas leyes que criminalizan esas actividades cuando son realizadas por cualquier otro ciudadano. Me temo que la alternativa -crear comisiones especiales reguladoras- puede o no funcionar en Inglaterra y en otros países con largas tradiciones democráticas, pero casi seguramente será utilizada por otros en el resto del mundo para justificar mayores controles sobre la prensa. Sería un precedente peligroso, que produciría mucho daño.
*Publicado por Andres Oppenheimer. Latinoamerica. Julio 28, 2011
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