9 Diciembre, 2011

CÓMO LOGRAR LA UNIÓN FISCAL, EL TEMA

Madrid sigue de cerca la cumbre. Martín Sagrera sostiene un letrero que demuestra la inconformidad con la posición alemana y francesa.

Los dirigentes de la Unión Europea (UE) reunidos en Bruselas apuntan a una mayor disciplina fiscal en la Eurozona, pero siguen divididos sobre la forma de alcanzar la verdadera “integración europea”.

“Hay un acuerdo de principio sobre el contenido, falta resolver la forma” jurídica, señaló un diplomático al margen de la cumbre europea, ayer, que muchos llaman “de la última oportunidad” para salvar el euro.

Aún se mantienen las divisiones entre Francia y Alemania y el resto de sus socios de la UE sobre la forma de alcanzar una unión fiscal europea.
El proyecto de declaración contempla un déficit estructural anual de un máximo del “0,5%” del Producto Interno Bruto (PIB) , salvo en “caso de circunstancias económicas excepcionales”. Esta regla de oro debe inscribirse en la Constitución de los países y será vinculante para los países de la Eurozona.

El nuevo pacto fiscal incluirá sanciones automáticas para los infractores que superen el 3% del déficit previsto en el Pacto de Estabilidad.

La UE podrá controlar los presupuestos nacionales, incluso durante su elaboración, dice el borrador de la resolución.
“No tendremos una segunda oportunidad”, advirtió el presidente francés, Nicolás Sarkozy, antes de viajar a Bruselas.

La canciller alemana, Ángela Merkel, rechaza convertir, como quiere el jefe de la UE, Herman van Rompuy, al mecanismo de rescate permanente en una institución crediticia que pueda recibir fondos del Banco Central Europeo (BCE).

El documento contempla que el Mecanismo de Estabilidad Financiera, que prevé su entrada en vigor “a mediados del 2012”, un año antes de lo previsto, tenga una capacidad de préstamo de 500 000 millones de euros.

A esa cantidad se sumarían los 250 000 millones de euros que dispone el Fondo de Estabilidad Financiera, que seguiría activo hasta mediados del 2013.
Asimismo, dejan claro que la decisión de repartir responsabilidades con el sector privado para la reestructuración de la deuda, como decidieron el pasado 21 de julio en el caso de Grecia, es “única y excepcional”.

Si se aprueba este proyecto, las decisiones de los europeos se aprobarán con una mayoría calificada del 85% y no por unanimidad como hasta ahora, a lo que se oponen varios países pequeños, entre ellos Finlandia.

Asimismo, los Estados miembros de la zona euro estarían dispuestos a aportar al Fondo Monetario Internacional (FMI), según un diplomático, 200 000 millones de euros, para garantizar que la institución de Washington tenga los recursos para ayudar a los países europeos amenazados.

En la cumbre los europeos intentan lograr que el BCE ayude de manera contundente a los países más amenazados por la crisis, como Italia y España, comprando su deuda. Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, descartó por el momento mayor implicación de la institución con sede en Fráncfort.

Las presiones para una solución a la crisis de la deuda proceden tanto de las agencias de calificación, con Standard & Poor’s a la cabeza, que ha blandido la amenaza de rebajar la nota de la deuda europea, como de dirigentes políticos y operadores económicos del resto del planeta.

El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó a los europeos a mostrar “voluntad política” para enfrentar la crisis.
De hecho, la situación de la economía europea arroja sombras cada vez más alargadas.

El BCE rebajó el jueves drásticamente su previsión de crecimiento en la zona euro para el 2012, de 1,3 a 0,3%, debido a la “ fuerte incertidumbre vinculada a la crisis de la deuda”. Para el 2011, en cambio, mantuvo su previsión de crecimiento en 1,6%.

*Bruselas. AFP
Publicada el 9 de Diciembre del 2011 en el Diario El Comercio

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