Para 12 millones de personas, el 9 de enero del 2000 es una fecha histórica. Ese día, el ex Presidente de Ecuador, Jamil Mahuad, anunció a los habitantes su decisión de implantar un programa de dolarización económica. A partir de ahí los ojos del mundo se volcaron a este pequeño país sudamericano.
Análisis, estudios e informes provenientes de diferentes rincones del planeta, empezaron a hablar sobre las perspectivas de la nación con el nuevo modelo. Y, en América Latina se comenzó a debatir la posibilidad de que en la región se instaure una moneda única (el dólar estadounidense), al estilo del euro en la Unión Europea.
Con la aprobación de la Ley Fundamental para la Transformación Económica del Ecuador, a la que se denominó trolebús (en alusión a Mahuad, quien previamente fue Alcalde de Quito y puso en marcha ese vehículo como alternativa de transporte), el nuevo mandatario, Gustavo Noboa Bejarano (asumió el poder en febrero del 2000), ratificó y puso en marcha la dolarización.
Los Antecedentes
Desde la vigencia de la República en 1830, Ecuador ha experimentado diversos sistemas cambiarios. La incautación de divisas, devaluaciones graduales, macrodevaluaciones, bandas cambiarias o flotación sucia y la libre flotación del dólar, son algunos de ellos.
Al margen de los esquemas que aplicaran los gobiernos de turno, la dolarización informal de la economía era un hecho. Transacciones de bienes y servicios se realizaban tomando en cuenta a la divisa estadounidense como referencia.
Su incidencia en las diversas actividades privadas y públicas se profundizó a raíz de la aprobación de la Ley de Instituciones del Sistema Financiero y Banco del Estado en 1995, durante el régimen de Sixto Durán-Ballén. Ella trajo de la mano la posibilidad de abrir cuentas bancarias en dólares y las operaciones en esa divisa se hicieron cotidianas en la vida de los ecuatorianos. Unicamente los salarios, no se pagaban en dólares.
Ecuador en menos de diez años pasó de ser una economía poco dolarizada a otra altamente dolarizada.
Frente a esa situación, en septiembre de 1998, Joyce de Ginatta, Presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria, planteó al régimen la alternativa de la dolarización para enfrentar la debacle de la economía e impedir que los salarios de los trabajadores continuaran pulverizándose.
Durante 9 meses había portado un crespón en su vestimenta como símbolo de luto por el mal manejo económico del gobierno. Desde ese día utiliza el tricolor nacional.
Con su propuesta pretendía mitigar la desesperación ciudadana. Incrementos desmesurados en un mismo día en el precio del dólar, el congelamiento de los depósitos, la fuga de capitales al exterior, la desconfianza en la administración de Jamil Mahuad, fueron los causantes de ese estado de ánimo en los ecuatorianos.
La diaria devaluación del sucre mantenía en vilo a los habitantes. Pese a las intervenciones del Banco Central y al drenaje de la Reserva Monetaria Internacional, el sucre se depreció en más del 150%, desde que Mahuad asumió el poder.
Dolarizar Ecuador no solo está acorde con lo que ocurre al interior del país sino también con la tendencia internacional. A raíz de la vigencia del euro se inició la conformación de una nueva arquitectura financiera mundial. La globalización de los mercados ayuda a apuntalar la nueva estructura. En Asia, el yen japonés, en Europa, el euro y en América, el dólar rigen los destinos de los habitantes.
Desde el anuncio de la dolarización se estabilizó el mercado cambiario y se frenó el alza del dólar.
La tranquilidad volvió a los habitantes, quienes empezaron a adaptarse al nuevo modelo.
Una muestra de la creatividad y esfuerzo de la sociedad civil es la comercialización de las tablitas de conversión, que han sido de gran ayuda para la comunidad. Bancos, industrias, comercios y el ciudadano común son los clientes del lucrativo negocio.
La dolarización es un esquema cambiario que reemplaza la moneda nacional por el dólar en un lapso determinado.
Es un sistema más rígido que la convertibilidad para detener la inflación doméstica. Por ese motivo conviene sanear drásticamente el sistema financiero, con los sacrificios y retos que conlleva.
La dolarización trae consigo efectos positivos, entre ellos:
• El Banco Central ya no podrá emitir billetes sin respaldo. En el caso de Ecuador emitirá únicamente moneda fraccionaria.
• El Banco Central pierde la capacidad de manejar la política monetaria interna y se tiene que adaptar a la de la Reserva Federal de Estados Unidos. Para quienes han criticado los resultados nocivos de las políticas monetarias del instituto emisor, esto es fabuloso.
• Las reservas de divisas del Banco Central desaparecen porque éstas se transfieren al público, y por lo tanto es un proceso irreversible, ya que en el futuro nadie desearía canjear por la moneda legal. Es un camino sin retorno.
• El Banco Central ya no tiene que sacrificar la reserva monetaria internacional para frenar las presiones cambiarias.
• Simplifica y facilita las relaciones comerciales con un moneda común.
• Reduce las tasas de interés, aunque no lleguen a ser tan bajas como las de Estados Unidos, por el factor riesgo-país.
• Se establecen reglas del juego claras para el comercio exterior. Los exportadores ya no cifrarán su actividad en el diferencial cambiario por la constante devaluación de la moneda sino en la eficiencia y productividad para reducir costos. Antes se exportaba miseria ahora se exportará productividad.
• De igual manera los productores recibirán lo que les corresponde con lo que se evitará la doble cadena de miseria: productores con ingresos insignificantes y el ciudadano que no puede adquirir bienes por el deterioro de su capacidad adquisitiva.
• Se comenzará a copiar las reglas del juego del primer mundo para obtener calidad de vida que ellos tienen.
• La dolarización es una manera de someterse a los estándares estadounidenses y quien no cumpla con ellos, no conseguirá fácilmente capitales e inversión foránea.
• El Banco Central ya no podrá otorgar créditos para ayudar o salvar a bancos en problemas.
• Pérdida del señoreaje. Este equivale a los intereses que obtiene el Banco Central por acuñar y distribuir la moneda.
• Exposición a riesgos exógenos contagiados por los socios comerciales no dolarizados.
• Ninguna nación, ni aún dolarizado, está totalmente inmune a las posibles crisis financieras mundiales.
Para el éxito de la dolarización se requieren varias condicionantes: